lunes, 31 de agosto de 2015

La visión del AJUTAP

Por: Wilson Atamain

Abstract

Las ceremonias de iniciación y el encuentro con seres sobrenaturales descritos por los awajun y en especial relevancia el encuentro con el AJUTAP durante la toma de sustancias psico-activas configuran un nuevo estilo de vida para los hombres. El ajutap según la concepción de los awajun y la experiencia de la visión revelada al iniciado es descrito aquí. Es poco conocido la naturaleza del ajutap, el agenciamiento que produce, la fuerza que activa en el iniciado y la importancia que le dan los awajun a la visión revelada por el ajutap. No obstante, la ciencia de los awajun se abre paso para revelarnos esas misteriosas fuerzas que repotencian el desarrollo del hombre (potencia activa dentro del ser) y generan confianza –la visión- para enfrentarnos al futuro incierto.

Palabras claves: Ajutap, agenciamiento, sustancias psico-activas, cosmovisión awajun.

Durante mucho tiempo ha inquietado a los observadores y aventureros la naturaleza de la cosmovisión de los nativos amazónicos. Relacionados con prácticas demoniacas por los exploradores religiosos que veían a los nativos en ceremonias de ingesta de las plantas psico-activas como el toé y el ayahuasca ampliamente difundidos entre los jíbaros del norte de Perú. Hay un aspecto muy relevante para los jíbaros de lo que poco se entiende y la ciencia es incapaz de describir las misteriosas fuerzas que emanan al interior del hombre cuando éste ha logrado encontrarse con el ajutap. Este escrito da cuenta acerca de esta experiencia y navega desde los propios testimonios de los expertos awajun y la experiencia del autor en sesiones de ingesta durante el viaje al nor-oriente de Perú con el objeto de describir la naturaleza del ajutap, el agenciamiento producido sobre el cuerpo material y el espíritu del hombre; esa misteriosa fuerza que los jíbaros dicen poseer gracias al encuentro con el ajutap. Entonces, ¿cómo se produce esta experiencia? ¿cómo lo experimentan los awajun esta visión y encuentro con el ajutap?

Sustancias psico-activas que conducen al mundo de los espíritus e inmerso en ella podemos hallar la fuerza del arutam o ajutap en awajun. Pero, ¿cómo es posible ello?. Durante las sesiones de ingesta el iniciado se sienta sobre un tronco de madera al caer la noche siendo las 18 o 19 horas en un lugar alejado del poblado y acompañado por un experto ingiere unas tres bocanadas de sustancia de color marrón oscuro y casi gelatinoso de concentrado psico-activo preparado de la liana denominado datem (Banisteriopsis); mezclado esta liana con 6 hojas de otra especie de datem llamada yaji el cual activa las visiones que el iniciado verá durante su estado de trance. Durante todo el día, antes de la ingesta que se da durante el ocaso, el iniciado deberá abstenerse de ingerir alimentos y sólo deberá tomar agua hervida. Alrededor de 5 a 15 minutos se experimenta los primeros efectos de la ingesta, un verdadero viaje al universo desconocido: se oyen zumbidos, movimiento del cuerpo que viaja hacia el infinito, zumbido y sonidos semejantes a los producidos por el aleteo de muchas avispas en el panal, sonidos intolerables para los oídos y el cuerpo, mareos y espasmos en todo el cuerpo. La vida parece pender de un hilo, sólo una diminuta forma de vida semejante a una molécula conserva la vida en un latir mínimo y el cuerpo ya no se siente, gravedad cero del cuerpo y los oídos no pueden oír los sonidos del entorno natural sino los sonidos que se activan en el cerebro. Se experimenta una sensibilidad extrema, los ojos experimentan un cambio y múltiples colores fosforescentes se iluminan en el entorno. De pronto el cuerpo experimenta una convulsión del estómago anunciando las náuseas y pronto se experimentan los vómitos acompañado por una fuerte necesidad de defecar. El cuerpo es impulsado y se arroja a la tierra entre vómitos y los intestinos arrojando restos de la sustancia que el cuerpo no puede tolerar más. Inmediatamente, se aproxima una fuerza que impulsa el cuerpo para tomar su postura en el asiento de tronco de madera, esperando los siguientes ciclos de vómitos, mareos y deposiciones constantes.

De pronto se oye un sonido, un agente no identificado toca la puerta, es el ajutap y pronto el malestar cesa experimentando el cuerpo una infinita calma y paz. En ese instante se tiene los ojos clavados por una especie de gafas compuesto de partículas de vidrios rotos y se observa desde esta las visiones que se presentan como si se proyectaran en una pantalla de televisión. En tanto, el ajutap con potente voz acompaña en el tránsito a los diversos universos, encuentros con seres conocidos y desconocidos, seres espeluznantes como serpientes y demonios, hombres rodeados de serpientes, luz irradiante sobre el cuerpo del shaman, entre otras experiencias. En la escena proyectada el ajutap nos muestra una tercera persona y nos habla en referencia a esa persona y el ajutap por regla general nunca se refiere a la persona del iniciado directamente; lo que el iniciado comprende que lo indicado o referido por el ajutap en realidad se refiere a él. Lugares desconocidos, serpientes y bestias temibles se aproximan a los ojos como visiones, cuando este es muy terrible para los gustos se puede expresar chuu que es una interjección en awajun para auto-afirmarse como hombre valiente, entonces automáticamente desaparece dicha visión y se nos presenta otra.

En tal estado, se presenta el espíritu ajutap, anunciando la visión que revela al iniciado situaciones vivenciales que experimentará en el futuro o la dotación de una fuerza que marcará la diferencia otorgando habilidades y carácter especial a la persona. El ajutap tiene figura de ser humano, con arma sobre el hombro o simplemente con espléndido atuendo, de elevada estatura, es el espíritu de un ancestro. Siempre en tercera persona cuando se refiere al iniciado -que este es un gran guerrero, este vive en abundancia, este es valiente de cuya voz emerge sabiduría y es oído por muchos, este vive y experimenta sus años de vejez, aquél recibe los saludos en reconocimiento por sus aportes al conocimiento y las artes, este realiza largos viajes, etc.-, el ajutap guía al iniciado durante el tránsito a través del misterioso mundo de lo desconocido, hacia universos múltiples y distantes. Algunas visiones en específico presentan a la futura esposa que el iniciado tendrá: el ajutap dice “observa, esta es la mujer de aquél hombre que vive en abundancia, rodeado en su regazo por hijos”. En este último caso, la identidad de la mujer no es revelada, la mujer siempre se presenta frente al iniciado de pie pero de espaldas con un atuendo particular o una actividad específica que revela al iniciado cierta noción sobre lo que la mujer será o la labor que realizará en el futuro cuando esta se convierta en su esposa. Otra revelación del ajutap anuncia que la vida prolongada del hombre estará caracterizado por su ejercicio como líder y será escuchado entre sus pares (chicham antuntai); poder y afirmación de líder, su legitimidad, lugar que ocupará en la sociedad.

Entre las revelaciones o visiones que otorgadas por el ajutap también se encuentra el don para la guerra, la posibilidad de convertirse en un hombre para la guerra, lo que en el fondo significa el devenir asesino del hombre. Generalmente cuando el iniciado busca efectuar una venganza y retribución que debe pagarse con la muerte del enemigo, el ajutap dota de poder y capacidad para tal acto y se cree que el que no tenga esa visión, otorgada por el ajutap, no tendrá la capacidad para matar; las manos de un waimakchau temblaran a la hora de empuñar el arma y será presa fácil para su enemigo. Se necesita, un waimaku para el éxito de la guerra y la venganza contra el enemigo: hace falta un waimaku para enfrentar a otro waimaku. Sin embargo, los awajun nos comentan que actualmente no se buscan tales visiones, es decir, el waimamu que convierte al hombre en ser para la venganza no es lo que se busca; al contrario, los iniciados dicen preferir visiones que se relacionan con su carrera profesional, sus actividades productivas y sobre todo la posibilidad de conocer a la futura esposa.

El waimaku es el que ha visto la visión y poseedor de una fuerza y energía otorgado por el ajutap. Los awajun denominan waimaku a los hombres que han tenido un encuentro con el ajutap, waimaku se asocia con la raíz waimat. Waimat es el verbo que indica la acción y efecto por el cual un individuo ha logrado obtener una fuerza otorgada por el ajutap; este individuo no es sólo un sujeto simple sino un “hombre con voz”, no sólo es un hombre, es un hombre que ocupa un lugar en la sociedad y en él se impregna una fuerza y don que diferencia al waimaku del hombre común que no ha tenido semejante experiencia. Diferencia sustancial al que los awajun denominan waimakchau cuando un individuo no ha logrado obtener la fuerza otorgado por el ajutap. Ser waimakchau es una gran desventura para los awajun: aquél no podrá ocupar un lugar entre los waimaku, su voz no será escuchado, no tomará esposa entre las mujeres del poblado, no ocupará un lugar entre los adultos, carecerá de valor para afrontar las adversidades de la vida, será vulnerable frente a sus enemigos, su espíritu débil será blanco fácil ante los ataques de los virotes de la muerte lanzados por los brujos, entre otras desgracias. No es difícil bajo este concepto del waimak que actualmente se le asocie con la obtención de un título profesional en alguna especialidad de las ciencias. Entre la nueva generación de jóvenes el waimak es haber adquirido conocimiento y especialidad en tanto genera un capital simbólico y también otorga una herramienta de trabajo.

Se ha sugerido que el ajutap es Dios para los awajun. Este pusilánime y grotesco pensamiento, desbordando la realidad del universo awajun, ha sugerido que los awajun al no tener información y conocimiento sobre el Dios cristiano, por cuanto se hallaban aislados de la “civilización cristiana”, a duras penas han concebido una noción débil y rudimentaria de Dios denominándolo ajutap. Lejos de ser verdad, la evidencia constatada por los antropólogos es precisamente lo contrario; en toda la literatura escrita sobre el pueblo awajun se observa una organización de tipo horizontal: economía de intercambio, política sin Estado jerárquico, religión sin Dios ni cultos. Será inconcebible para el pensamiento occidental y también para la sociedad andina pensar una organización social sin el centro de poder, sin gobernantes y dioses que legitimen la organización jerárquica del modelo vertical estructurado. Para la concepción jibaro, tanto los seres reales del universo como los seres que habitan el mundo espiritual son amigos o enemigos. El ajutap se ubica entre los aliados, pero el espíritu del iwash (espíritu maligno) puede hacer daño; el cuñado, el hermano, el padre de un sujeto en la vida real puede ser amigo y aliado frente a una inminente amenaza mientras que el extraño, los no familiares, los que en el pasado tomaron la vida de un familiar en las incursiones de guerra son enemigos potenciales y el establecimiento de relaciones con ellos siempre genera situaciones peligrosas. A diferencia de la religión cristiana, la religión de los jíbaros awajun no venera u ofrece culto al ajutap, solamente se ofrece respeto y admiración. Respeto y consideración aquí no se entienden como adoración: el respeto por un amigo o consideración de las fuerzas del enemigo.

Para la concepción awajun, el encuentro con el ajutap configura todo un estilo de vida, activa una potencia, ofrece el camino para convertirse en verdadero hombre y ocupar un lugar en la sociedad awajun. Lo que ha manifestado el ajutap, la fuerza que otorga el ajutap se constituye en impulso, en el principio rector, el motor que agencia grandes fuerzas. Por tal motivo es valorado entre los awajun el waimat en tanto el ajutap genera un agenciamiento que activa el desarrollo de la persona, el desarrollo tanto físico –el iniciado se llena de fortaleza física, pierde el desgano y la pereza- como espiritual –el iniciado pierde temor, se llena de coraje, su fortaleza emocional es conocido.

Actualmente son pocos los iniciados awajun que experimentan con las prácticas de ingesta de las sustancias psico-activas, la erosión y el abandono de estas prácticas es evidente en los últimos años, lo cual configura un gran vacío que no está debidamente sustituida por otra práctica equivalente. Son escasos los padres que usan los valores del waimat para transmitir a sus hijos la necesidad de fortalecerse como sujetos. Aquellos padres usan los valores del waimat y dicen a sus hijos: tienes que ser un waimaku, debes ser fuerte, debes alcanzar tu formación profesional, debes aprender a trabajar, desarrollar una fortaleza emocional, obtener el espíritu de guerrero para hacer frente a los embates de la vida. El desarrollo integral de la persona tanto en el sentido físico, emocional y espiritual fue el objetivo máximo del waimamu y la experiencia del ajutap otorgaba ese impulso o principio motor: antes que los teóricos de occidente formulasen el índice de desarrollo humano y el fin máximo del desarrollo concebido en la posibilidad de ampliar la capacidad del hombre, los jíbaros ya lo habían formulado y puesto en práctica.

Acerca del autor: 

Wilson Atamain, es antropólogo por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, es el primer antropólogo de origen awajun que ha podido concluir satisfactoriamente su carrera profesional en dicha casa de estudios. Actualmente radica en el norte de Perú donde efectúa labores relacionadas con la antropología política y antropología jurídica.   

Foto por Marco A. Huaco.

4 comentarios:

  1. Muy interesante, me imagino que el Ajutap, es lo que nosotros los Shuar del Ecuador lo llamamos "Arutam", si estoy equivocado me disculpan.

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    1. Tu lo has dicho, el Arutam shuar es lo mismo que el ajutap. Aunque el termino arutam en shuar tiene otro sentido usado que resulta muy interesante, me refiero al sentido de que "algo eterno." También en este último caso se usa el arutam, según me comentó mi padre.

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  2. Muy interesante el artículo. Debemos entender que cada cultura identifica el ser supremo (Dios) o como podamos llamar, pero lo interesante es que ese Sr configura y organiza el conocimiento de cada pueblo o cultura. En la cultura Awajun, Ajutap, en la cultura Shuar Arutam, etc.

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